RELACIONES QUE NOS SANAN
Autopista Nacional

Era un atardecer de invierno muy ocupado, yo estaba preparando la cena con mucha prisa cuando sonó el teléfono. Al otro lado del hilo telefónico había una voz que no había oído por mucho tiempo, él dijo: "podrías venir hasta aquí, necesitamos ayuda". Llegué a su casa, era muy bonita y lujosa, tenían coches aparcados, unos hijos preciosos, aparentemente un hogar feliz y próspero. Pero sólo pude encontrar sufrimiento, ella había hecho las maletas y había lágrimas, amargura y desesperación. Ya habían tomado la decisión de separarse.

Hablamos brevemente para ponerme al corriente y entonces le pregunté a ella si querría venir conmigo a tomar una taza de café y hablar un poco. Llegamos a mi casa y fuí a buscar un libro que se llama Arrepentimiento, una vida rebosante de gozo, de Basilea Schlink, y le pregunté si me podía prometer sólo una cosa: leer atentamente el libro y someterse al Señor Jesús; si después de esto ella seguía con la idea de dejar a su esposo, ya no había nada más que yo pudiera hacer. Esto fue hace tres años y todavía hoy permanecen juntos como familia. Arrepentimiento es la autopista nacional que nos lleva hasta el corazón del Padre, a Su amor y perdón.

Viéndonos como realmente somos

 

Cuando Dios abre nuestros ojos para ver cuán profundo es nuestro pecado, estaremos afligidos por lo que nosotros y nuestros semejantes hemos hecho a Dios. Entonces en lugar de estar lamentándonos por lo que los demás nos han hecho, lloraremos por lo que nosotros les hemos hecho a ellos. En lugar de verlo todo a través de la sombra del maligno, el cual aumenta los pecados de los demás y tapa el nuestro propio, lo veremos a la luz de la verdad de Dios. Y al final las faltas de las otras personas serán casi inexistentes comparadas con nuestros pecados.

Este poder tan creativo, reside en el arrepentimiento que funciona incluso de una forma retrospectiva, redimiendo el pasado y restaurando lo que ha sido destruido por el pecado.

Dando el primer paso
 Una mujer que vivía con su madre enferma y muy anciana, llegó a estar profundamente amargada porque sentía que su madre le hacía la vida imposible. Pero durante unos días de descanso fuera de su hogar, la Palabra de Dios le trajo convicción. De repente lo vio todo diferente. Ahora sabía que no debía culpar a nadie más que a ella misma: su reacción era equivocada. Empezaron a fluir lágrimas de arrepentimiento. Al volver a casa, llevó unas flores a su madre, y...¿qué ocurrió?, después de que la hija hizo el primer movimiento, venció el amor. La madre y la hija volvieron a estar unidas. A partir de aquí, otras relaciones fueron transformadas. La madre tenía mala relación con varias personas del pueblo, pero ahora con la ayuda de su hija, escribió una carta a cada una de ellas pidiendo perdón... Una ola de reconciliación arrasó ese pueblo.

 

El hijo perdido
En la historia del hijo perdido o hijo pródigo en Lucas 15, el padre le dio la bienvenida de nuevo al hogar, dándole refinadas ropas en lugar de harapos y un anillo como expresión de amor. Aquellos que están dolidos por sus acciones equivocadas son ricos, ricos en perdón y bendiciones de Dios. Habiendo desperdiciado recursos y oportunidades y haciendo de su vida un completo lío, saben que son culpables e indeseables a los ojos de Dios y de los hombres, sin derecho a recibir ningún favor o palabra de perdón. ¿Puedes imaginar el alivio de un condenado a muerte, cuando le dicen que ha sido perdonado? En la misma forma, el reino de los cielos (donde hay gozo y cánticos) vendrá al corazón que ha recibido perdón. Todos somos hijos de Adán arrojados del paraíso, pero seguimos teniendo un profundo deseo de encontrar ese paraíso perdido.

Y el paraíso, el cielo, puede ser nuestro aquí y ahora cuando enderezamos nuestra relación con Dios y el uno con el otro

Adaptado de Arrepentimiento - Una vida rebosante de gozo (libro) y Vivir reconciliados(folleto) de M. Basilea Schlink. Hermandad Evangélica de María, Darmstadt, Alemania.