VENCIENDO TUS MIEDOS

¿Alguna vez te has sorprendido a ti mismo pensando, "¿Y si tal o cual cosa me sucediera?"  Los sentimientos de preocupación e inseguridad no son cosas raras. En lo profundo de nosotros, todos le tememos a algo, sea a una crisis económica, fracasos, cáncer, la pérdida de un ser querido, maldiciones, matrimonio roto, violencia, desastres ecológicos, guerras, etc.

El temor es paralizante y hace que vivamos vidas miserables. Y aun puede costarnos la salud.

Miedo paralizador
Rabi, un gurú adolescente en Trinidad, estaba disfrutando de una tranquila caminata por los hermosos alrededores cuando se encontró en el borde de un profundo acantilado en la selva.

 

"Yo sostenía una orquídea en mi mano, admirando su pálida y delicada textura y la increíble intensidad de sus colores que parecían abrir una puerta a otro mundo. Sorprendido por un crujido siniestro entre los matorrales atrás de mí, me volví rápidamente, y con horror vi que una víbora grande y gruesa venía directamente hacia mí. Sus penetrantes ojos me miraban fIjamente; me sentí hipnotizado, paralizado, quería desesperadamente correr pero era incapaz de moverme. Tampoco había forma de escapar, con el precipicio a mi espalda y la serpiente en frente de mí.

Al acercarse a mí al punto que casi la podía tocar, la víbora levantó su ancha y cuneiforme cabeza por encima del pasto, lista para atacarme. En ese instante de pánico paralizador, la voz de mi madre vino del pasado como si ella hubiese estado parada allí, repetiendo unas palabras que yo había olvidado hace tiempo: 'Rabi, si alguna vez te encuentras en gran peligro y ya nada parece funcionar, hay otro dios al que puedes orar. Su nombre es Jesús.' — '¡Jesús, ayúdame!' Traté de gritar, pero el grito desesperado fue ahogado y casi inaudible. Para mi total sorpresa, la víbora bajó su cabeza en el pasto, dio vuelta y escapó rápidamente entre la maleza."

Rabi R.Maharaj, Death of a Guru (Muerte de un Gurú), Harvest House, Eugene, Oregon, EE.UU., 1977, 1984, págs. 95-96.

¿Qué hay en un nombre?
Hay poder en el nombre de Jesús. Jesús, el Hijo de Dios, es como dice su nombre: salvador y ayudador. "En ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4:12).

Rompiendo el ciclo del temor
El temor solamente puede llegar a dominarte si no cuentas con Jesús. Siempre puedes confiar en Jesús, cuando te sientes amenazado. Entonces la terrible sensación de lo inevitable desaparecerá. Se romperá el ciclo del temor y de ideas preconcebidas en que estás atrapado.

Recuerda que Jesús viene a nosotros como la Luz, para iluminar la oscuridad. Recuerda que El viene como Príncipe de Paz para disipar el temor y darnos su paz. Y si lo que tememos llega a suceder, El estará presente para auxiliarnos y darnos la fortaleza que necesitamos para soportarlo. El nos comprende en nuestros temores y sabe cómo ayudarnos cual ningún otro.

Llegando a las raíces
Así que no reprimas tus temores, sino habla acerca de ellos con Jesús. ¿Te has preguntado alguna vez porqué nos preocupamos y nos sentimos atemorizados? Muy a menudo es porque:

 No creemos realmente que Dios es amor
 Queremos tener el control de nuestras vidas
 Miramos a las personas y a las cosas para nuestra seguridad
 Dudamos que podamos soportar el dolor
 No sabemos cómo enfrentar nuestras culpas

Enfócate en Dios, en cómo es El. Piensa en su amoroso cuidado y lo experimentarás.

Entrega tu vida a Dios, también todo lo que ella consiste (personas y cosas). Al final del día éstas no podrán darte la seguridad perpetua que anhelas. Solamente Dios puede hacerlo. Recuerda que no estás a merced del destino: Dios está en control.

Sabes que El no te dejará ser probado más allá de lo que puedes soportar (ver 1 Corintios 10:13). Antes El te mostrará la salida de tus problemas o te dará la fuerza para soportar.

Lo más importante de todo, es no permitir que nada —rebelión, desconfianza, falta de perdón o cualquier otra cosa— se interponga entre tú y Dios. Arréglate con Dios y arréglate con los demás. Si estás luchando con la culpa, dile a Jesús las cosas incorrectas que has hecho; pide su perdón y que te ayude a cambiar.

Entonces Dios puede estar de tu parte, y conocerás su paz que sobrepasa todo entendimiento.

 

"¡Que si Dios está a nuestro favor, nadie podrá estar contra nosotros! Si Dios no nos negó ni a su propio Hijo, sino lo entregó a la muerte por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos también, junto con su Hijo, todas las cosas?... ¿Quién nos podrá separar del amor de Cristo? ¿El sufrimiento, o las dificultades, o la persecución, o el hambre, o la falta de ropa, o el peligro, o la muerte?...Ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra de las cosas creadas por Dios. ¡Nada podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús nuestro Señor!"

Romanos 8:31-39. VP

Adaptado de Protegidos por Sus manos y El Tesoro Escondido del Sufrimiento
por M. Basilea Schlink

El Señor es mi pastor; nada me falta.
Me hace descansar en verdes pastos, me guía a arroyos de tranquilas aguas,
Me da nuevas fuerzas y me lleva por caminos rectos, haciendo honor a su nombre.
Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno,
 porque tú, Señor, estás conmigo; tu vara y tu bastón me inspiran confianza.

Me has preparado un banquete ante los ojos de mis enemigos;
 has vertido perfume en mi cabeza, y has llenado mi copa a rebosar.

Tu bondad y tu amor me acompañan a lo largo de mis días, y en tu casa, oh Señor, por siempre viviré.

Salmo 23 VP